Compartimos con todo cariño la lectura de nuestro querido amigo Enrique Valdivia, que abrió el acto de entrega de premios con estas palabras y el poema Ser Invisible…

 “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.”

“Uno de los problemas del mundo actual, que con más intensidad socava los pilares de los Derechos Humanos, es el de la pobreza. En estos tiempos difíciles de crisis que nos ha tocado vivir, no todas las personas en situación de pobreza, la experimentan del mismo modo, ni son igualmente vulnerables a ella o tienen las mismas posibilidades y oportunidades de superarla.

Por eso, hoy, me  gustaría poner el acento, especialmente, en los niños. Éstos, no sólo sufren la pobreza de una forma diferente a los adultos, sino que además, son más vulnerables a sus efectos, ya que sus necesidades son más urgentes, y sus consecuencias, en ellos, son de más larga duración; terminando por afectar a la sociedad en su conjunto. Ya que los déficit y carencias, en las primeras edades, dejarán  marcas indelebles que, a la larga, potenciarán el círculo vicioso de la pobreza.

¿Qué podemos hacer –me pregunto- cada uno de nosotros, desde nuestra pequeñez, para solucionar un problema tan grande?

Ojalá estuviera en mis manos presentarles ahora, una solución radical. Por desgracia, no es así. Pero una cosa sí observo que podríamos hacer, y es no cerrar los ojos ante la contrariedad, pues dotados como estamos de razón y conciencia, reconocer el problema es parte de la solución.

Y en este punto, es donde adquiere sentido el poema que les voy a leer. Su título: SER INVISIBLE…”

SER INVISIBLE…

Se suceden los días entre voces,

y los escuchas,

desde su atril,

decir que no existes…

¡Que eres sólo

un invento, de apátridas

demagogos…!

¡Que aquí no estás, que no eres!

¡Que todo son cuentos…!

Los días se suceden,

en un proscenio

manchado de dudas;

envueltos

en un decorado

de falsas verdades y dulces mentiras,

que dichas

en la voz alta del telediario

quieren convencernos

sin pudor,

de que no vemos

lo que oímos,

ni oímos

lo que vemos…

…Y en medio de los gritos

tu sonrisa,

incontaminada,

pura, limpia, clara

como una verdad

incontenible,

axiomática, probada

e indulgente…

Los días se suceden

desangelados,

sin descuento,

y no tienes mas que aire

entre el pan,

y tu imaginación de alimento.

Y sostienes el viernes,

sin mancha,

el mismo hato del domingo

sobre la percha

del orgullo;

porque la lavadora inmodesta

del coraje,

se pone sólo

una vez a la semana…

Yo te he visto,

desvestida por la calle,

y me avergüenzo.

Te visto con lo que me sobra,

y me avergüenzo…

y aún desnudo de prejuicios,

no me acerco…

Te veo desde lejos

con tu muñeca de trapo,

impoluta

como tus sueños,

exánime e inerte,

como tu cuerpo

consumido,

esquelético…

…Y detrás de las ojeras,

persiste tu sonrisa

franca,

sincera, transparente…

Estás ahí y te veo,

te siento…

Hoy,

sólo es sordo

y ciego, aquel

que quiere serlo…

                                                                                          ENRIQUE J. VALDIVIA OCÓN