ALIENTO DE DESPEDIDA

 

Casi al final del viaje,

 cuando aún no te hayas ido,

 cuando espante mis miedos

 a golpes de abanico,

 cuando rompa la nostalgia

 al son de aire y olvido…

Cuando espute la insidia

 mal nutrida del destino,

 que estrangula mi conciencia

 de ateo descreído…

Cuando apague las candelas

 de odio derretido,

 que titilan macilentas

 en la alcoba de mi ombligo…

Cuando rompa las cadenas

 de la cárcel donde vivo,

 cuando deje de ser hombre

 y empiece a ser más niño…

Cuando triunfe la razón

 sobre el ser más primitivo.

 Cuando extirpe de mi sien

 los conceptos relativos,

 y adquiera las certezas

 que engalanan al ser vivo.

Cuando el temple del osado

 apacigüe mis sentidos…

Quizá entonces, ya me pueda

alejar de estos abismos

 que me matan y consumen

 cual ácido corrosivo…

*  *  *

Casi al final del todo…

 -cuando el verbo haya sido-,

 cuando se rindan los sueños

 donde duermen los designios,

 y los pétalos de espuma

 de tu alma, y los míos,

 se digan, por fin, adiós

 y se despidan con mimo…

 Al final del viaje, sí…

 Cuando se acabe el camino,

 cuando se junten las manos

 en el último solsticio

 y se abracen los versos

 como tallos retorcidos…

 ¡Ay, mi amor…! ¡Si tú me dejas…!

 Yo, me quedaré contigo…

¡Sí, mi amor…! ¡Si Dios nos deja…!

 Volveremos al Principio…

Aliento de despedida, nos invita a iniciar ese vuelo tan necesario para contemplar desde la altura del alma, nuestra propia naturaleza, el ser en el otro y el devenir de la existencia…un bello poema.