LÁGRIMAS DE MAR

Ayer, contemplando

las heridas de la servidumbre de género,

las huellas de mil infancias marcadas,

los cortes ensangrentados de la explotación del esfuerzo,

los vendajes desgarrados por el secuestro del habla,

la ausencia por pérdida de la propia alma,

me hiciste llorar

lágrimas de mar saladas.

Ayer, liberé mi ira

como golpes de ola en la roca,

como gritos de dolor en la boca,

como impotencia de amor que me desborda.

Me hiciste pintar…

paredes amargas de cal.

Ayer, contemplando

el rastro de la huida hacia otra tierra

extraña,

la hundida e infinita dependencia

de las vidas que son más altas,

la mortal desesperanza

ante el desorden de cada jornada,

descargué mi rabia

como golpes de puño en la boca,

como gritos del pecho a una roca,

como impotencia de razón loca.

Ayer, arrastré

pesadas piedras de torcal,

afilándolas con mi odiada herencia,

con estruendos de voz ronca,

con puñetazos de frustración loca,

con potencia incontrolada que se desboca.

 

Me hiciste dibujar en el mar

lágrimas amargas para cada gota.

 

Hoy

tocando los primeros síntomas de la libertad

he liberado mis ansias

como caricias de ola en la roca,

como sinrazón de amor loca,

como adjetivos articulados en la boca.

Me has hecho lanzar

palabras henchidas de felicidad.

He arrinconado a mi soledad

con empujones dados a mi timidez loca,

como gritos de alegría en la garganta,

como ilimitada potencia que se desboca.

Me has obligado a descargarme

de pesadas piedras al caminar.

Has empujado mi vida

hacia un cielo común para navegar

entre nubes moradas,

con potentes alas locas,

como un golpe de viento que toca,

como un grito de emoción que sube desde las rocas.

Me has hecho dibujar

palabras y esperanza en todas las gotas.

Me has hecho evocar

los ecos más dulces…

cerca del mar.

JOSÉ MARÍA MOLINA ALBA

Entrega el Diploma Ana Rojas, hermana de Paqui Rojas.