Bienvenida a cargo de Loli Garrido tras la lectura del poema Hécuba, recitado por Enrique J. Valdivia y Carmen Sampedro.

El poema que acabamos de escuchar de las voces de Enrique Javier Valdivia y Carmen Sampedro, es el lamento de todas las madres a las que la guerra les ha arrancado el corazón.

Llanto por la pérdida de los seres amados y también por el infortunio.

Momentos, lugares y circunstancias que colocan al hombre y a la mujer en situaciones límites, haciéndoles testigos y actores de acontecimientos muy diferentes de aquellos con los que alguna vez soñaron o trataron de alcanzar y que se han visto truncados por la guerra.

Adversidad, infelicidad, desamparo.

El infortunio y el sello esencial de Hécuba es el aúllo de dolor que hace gemir a la tierra…

Hemos querido comenzar con este poema de Carmen Sampedro como denuncia a todo el horror que conlleva la guerra y la necesidad imperiosa que tiene nuestro mundo, nuestra sociedad de llevar a cabo una reflexión unidos al buen hacer  donde los derechos de todos, sea el bien que todos anhelamos.

Este es el asunto principal y el eje que mueve el Certamen Espejos de agua.

Buenas tardes a todas la personas que nos acompañáis en este acto de entrega de premios, que con tanto afán y entusiasmo convocamos cada año desde la Asociación Manantial.

Agradecemos vuestra presencia y esperamos que en este espacio de solidaridad, nuestros corazones sientan el calor de la fraternidad y crezcan nuestros actos en pro de nuestros semejantes.