Voz y palabra de Enrique J. Valdivia Ocón: Preparad las alas para su lectura…

Espejos de agua…Manantial de sueños…el agua como símbolo de la vida, de lo real, lo tangible…los sueños, como alegoría de la esperanza, lo intangible, lo trascendente…y justo en medio, los Derechos Humanos como compendio de valores que actúan de nexo de unión entre ambos.

Un vínculo vaporoso que se diluye y se propaga a través de las distintas ideologías políticas, credos y confesiones. Hablamos de un proceso de aculturación al que se llega, a través de la recepción y asimilación de todos los grandes conceptos del Derecho Natural en el seno de cada grupo humano. En este punto, la Literatura juega un papel relevante como vehículo para la interiorización de las conductas sociales idóneas, eficaces y eficientes que han de contribuir a la construcción de un mundo más justo y solidario.

La capacidad creativa, es la expresión más íntima del alma humana, y por desgracia, a lo largo de la historia, el alma de cada uno, ha sido demasiadas veces, propiedad de otros: dictadores, talibanes, clérigos…

Encuentros como los de esta tarde, suponen un paso en el proceso de recuperación de nuestra propia esencia, un rescate de nuestra naturaleza humana, imperfecta, falible y terrenal…pero nuestra, como exclusiva inherente al hombre, y que nos diferencia de los demás seres vivos del planeta.

En nuestras manos está modificar la realidad social y cultural en que nos desenvolvemos, porque pequeños pasos andan un gran camino. No debemos cesar en el empeño…

Enrique J. Valdivia Ocón