Entrega el Diploma, Paqui Jiménez Vera, Vicepresidenta de la Asociación Manantial.

ABRAZO

“Impotente,  me rompo en este mundo

de uñas de acero y alma de petróleo”

(José María Lopera)

Llegas corriendo

como el viento en febrero, que sólo está de paso.

Traes al mirarnos,

el rictus agrio de la culpa, alimentado con palabras

de un trigo que no germina,  y migajas

de un pan que escribe idiomas ignorados.

Alargas los dedos,

con el eterno afán de abrazar el mundo,

-holocausto de grilletes y vergüenzas, dices-

que se retuerce en exilios ambidiestros,

donde el amor se te quiebra

con pequeñez de jazmín

 y besos de luz y barro.

Las moscas se relamen

ante la podredumbre de las cicatrices,

que a la tierra insondable le has labrado.

Hombre de caudal y acero,

memoria que olvida su memoria,

espectro incorpóreo que armoniza el paisaje.

Meces tu verdad

cual muñeca, en ese cielo

donde ascienden las quimeras,

sin haber comprendido este milagro.

Ahí fuera ruge el viento, llueve despacio…

y existen los seres,

que esperan la muerte,

deseándola casi.

Aguas carcomidas cortan las alas de los peces.

El hambre cansina se come los presagios.

Y tú, recorres las calles

atajando lamentos de flores y niños,

sin hacer sumario.

Pasas deprisa, marchitas los jardines, mientes!

…y miras a lo lejos, (sin rebasar tu espacio diminuto)

 los gritos colgando en los cerezos.

Clamas, pero  te vas indocto,

sin escuchar toda la voz del canto de la tierra.

Se dispersan las horas y no te queda tiempo.

 Si no despiertas,

 nunca verás escrita la palabra abrazo

en tu epitafio.